...las "plantas medicinales" han sido empleadas desde hace siglos para restaurar la salud. Distintas culturas, en distintos lugares y en todos los tiempos han aportado su visión y su conocimiento. Es un legado ancestral que aún hoy se recupera y actualiza con nuevos aportes. Los "yuyeros" del Siglo 21 continuamos la tradición: aquí una recopilación de artículos, notas e investigaciones sobre la temática ...sean bienvenid@s a esta bitácora virtual !
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La Medicina del Monte

Cada día nos resulta más evidente el saludable lazo entre nuestra salud y bienestar, con las "yerbas" del monte. Sin necesidad de desandar lo ya caminado, está en nosotros poder limpiar y vivificar este vínculo, re-ligar esa conexión olvidada.  

Hoy, aquí y ahora. 

Sin habitar "mundos imaginarios" en un futuro que nunca llega, o en un idílico pasado que solo nos aleja de nuestra presente realidad.
En este post comparto y transcribo dos excelente textos, que calan muy hondo en la descripción de este vínculo con la MEDICINA DEL MONTE.
El primero de ellos, desde Puerto Rico, de "El Yerberito" José Torres, destacado conocedor de plantas medicinales en la región del Caribe. Y en segundo término, del reconocido médico cordobés Emilio Iosa, quien preside la Fundación Deuda Interna.


HOMEOPÁTICOS VIVIENTES, por José Torres


Cuando hablo de ‘homeopáticos vivientes’ me refiero a plantas silvestres, esas que la gente llama «yerbajos». Se les describe como homeopáticos vivientes porque en éstas, está impresa la huella energética. Esto es, el rastro, la memoria de los tóxicos absorbidos del medio ambiente y del suelo, y actúan como información útil para el sistema inmunitario creando tolerancia y superando la absorción de los tóxicos.
No necesariamente quiere decir que éstas estén cargadas de tóxicos; sino, que son especies que se han sobrepuesto a todo a lo largo del tiempo, y al nosotros consumirlas nos pasan esa información.

Muy parecido a cuando una madre le pasa a su hijo a través de la lactancia, toda esa información de las afecciones que ella ha experimentado a lo largo de su vida. Los mismos beneficios del sistema inmunizante de la madre a hijo/a el cual fortalece el sistema inmune del bebé. ¿No será ésto lo que necesitamos en cada país en lugar de tanta vacuna y tanto antibiótico que le dan a la gente?

La supervivencia de estas plantas es impresionante; sequía, lluvia y éstas siguen ahí.

Hay muchas plantas ‘homeopáticos vivientes’ importantes. Entre estas: bledo, tostón, chanca piedra, verdolaga, malva, tripa de pollo, santa maría, sauco, coquí, mata de gallina, trébol amarillo y muchos cientos más.
Estas plantas tienen mayor calidad biológica, alimenticia y medicinal que las plantas de cultivo. Al consumirlas, absorbemos la información de tolerancia y hace que actúen de manera beneficiosa para nuestro sistema inmunitario. Estas plantas, las cuales nos referirnos de ahora en adelante como ‘homeopáticos vivientes’ nacen en nuestro entorno y en el de todos los países.

Cada país tiene su flora silvestre; la de México para los mexicanos, la de Colombia para los colombianos, etc. Estas plantas silvestres tenemos que comenzar a sembrarlas en nuestros huertos masivamente, no es buscar las plantas que están en lugares donde continúan contaminándose; pero, sí cultivarlas en nuestros huertos ecológicamente. En caso de que haya dudas, el cultivo ecológico no borra el rastro biológico.
Fuente:



El bosque nativo es... (entre otras cosas) NUESTRA MEDICINA. 
Por Emilio Iosa


Durante los seis años en los que transcurrió mi angustioso pasar por la carrera de medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, sumados a los tres que duró el postgrado en Salud Pública en el mismo lugar, jamás escuché a un profesor de la docta poner en valor un árbol o una planta. 

Nunca, durante los tres mil doscientos ochenta y cinco días que vivencié la academia por dentro, tuve la suerte de escuchar a algún maestro nombrar con entusiasmo un hongo, describir con pasión una enredadera, venerar con el nombre de alguien importante a una humilde rana o a un pequeño insecto (teniendo en cuenta su valor medicinal, probado o potencial).
La farmacopea del médico tiene siempre a disposición miles de drogas... Cada una con su nombre genérico, cada cual con varios nombres comerciales, a los que hay que adaptarse y recordar, para llevar adelante el acto posterior al correcto interrogatorio y al acertado diagnóstico... 
Es en ese acto, cuando los médicos sacamos una lapicera del bolsillo del guardapolvo y recetamos a las personas a las que llamamos “pacientes”, un medicamento que se esconde tras las rejas y que fue producido por multinacionales expertas en un negocio sumamente “saludable”.
Me avergüenza un poco decirlo, pero muchas personas recibieron de mis manos un papelito que los condujo a un lugar, donde no pudieron pagar el remedio que les había recetado, tras largos años de estudio...
Lo cierto es que me fue dado al fin (caminando en el monte con maestros del pueblo Qom, con iletrados profesores del pueblo Wichí, con ignotos y despreciados doctores de nuestros pueblos originarios) el regalo de comenzar a comprender el valor vital y estratégico del monte nativo. 
Junto a ellos vislumbré por primera vez esa verde y florida farmacia (sin vidrios, ni precios, ni rejas) que alimentó, cuidó y curó a los habitantes de este amado suelo, durante miles de años.
Esa misma farmacia es la que venimos arrasando en Argentina desde la época colonial, manteniendo la lógica extractivista del siglo XVIII pero con la tecnología del siglo XXI.
Con esta visión y esta convicción me sumé hace algunos años, junto a muchísimas otras personas, a trabajar para ampliar el debate y el conocimiento que necesitaba la entonces llamada COTBN (Comisión de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo) liderada por eximios profesionales y técnicos, comprometidos con la vida y el buen vivir. 
Nuestro objetivo era acordar, colectivamente, un proyecto de Ley de Bosques para la Provincia de Córdoba. 
Aquel proyecto colectivo, plural, diverso y democrático, fue traicionado el último día antes de ingresar al recinto para ser votado, frente a nuestras narices, entre café y mensajes de texto, por los entonces legisladores provinciales del “oficialismo” y de algunos otros “ismos” que sería penoso enumerar.




Hoy, luego de casi diez años de aquel amargo suceso, vislumbro un panorama en cierto aspecto distinto. Veo a miles de jóvenes, niños y abuelos llenando las calles de la docta para defender la vida en todas sus formas y colores. 
Pero ya que el escenario y el debate se repiten, quisiera sumar a esta florida y necesaria discusión democrática, las sencillas pero potentes enseñanzas de un abuelo Wichí, que fuera mi médico de cabecera durante algunos años, antes de partir con sus mayores…


“¿Es que no lo ve? Nuestra farmacia se extiende desde el algarrobo hasta el río. Nuestra farmacia es todo lo que Es incluyendo al algarrobo y al río…”


En verdad anhelo que algún día la carrera de medicina se abra al conocimiento del bosque nativo y a esa otra academia, despreciada y olvidada, que resguardan nuestros pueblos originarios. Somos muchos los que seguimos trabajando para cumplir ese anhelo.

Deseo también que los medicamentos que recetemos los médicos puedan ser accesibles a cualquier persona. Para ambas cosas necesitamos tener una Ley de Bosques pensada entre todos y para todos. Sobre todo pensada para el bosque nativo y los seres que lo habitan.
Sé que nuestros nietos no van a tener que discutir el tema que hoy nos ocupa y la verdad espero que sea porque la humanidad haya aprendido a vivir y no porque sus abuelos le pasaron un rolo al “fachinal” de sus remedios y mataron con veneno el “yuyal” a su medicina, alegando, nada más ni nada menos, que su profunda ignorancia.
Porque, aunque lo sepamos o lo sospechemos, de manera probada o potencial, el bosque nativo es… (entre otras cosas) NUESTRA MEDICINA.

Emilio Iosa

Fuente y citas bibliográficas:

Emilio Iosa, presidente de la Fundación Deuda Interna, Cordobés del Año en 2013. Oriundo de José de La Quintana, preside la institución que a través de un hospital móvil, presta ayuda sanitaria a Pueblos Originarios en la región del Chaco. 

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